Por J.Velategui – Director – www.mindfactory.es
Hace unos días mientras conducía camino del despacho, escuché en la radio como alguien afirmaba lo siguiente: “Si devolviésemos a la vida al mejor médico de hace un siglo no podría ejercer su profesión; en cambio, si lo hiciésemos con el mejor maestro, podría trabajar sin el menor problema”. La afirmación me hizo reflexionar y aunque a primera vista la educación no sale muy bien parada lo cierto es que las cosas están cambiando.
Es indudable que la medicina actual nada tiene que ver con la que se practicaba hace un siglo. Y lo mismo podemos decir del entorno laboral. Nuestra sociedad en general ha evolucionado muy rápidamente, mientras que a nivel educativo se siguen utilizando los mismos sistemas vigentes desde hace cientos de años. Se trata de metodologías avaladas por personajes como Aristóteles quien ya predicaba “Lo que tenemos que aprender, lo aprendemos haciendo”. Sócrates y Confucio propugnaban una educación centrada en el alumno. Más recientemente John Dewey y Jean Piaget padres del constructivismo. ¿Estaban equivocados?
El problema es que la manera en que se intenta formar y educar a las personas en conocimientos y habilidades no es coherente con la forma en que aprendemos. Aprender es distinto en cada época y a pesar de ello, se sigue insistiendo en modelos teóricos y pasivos, frustrantes, desmotivadores y con un grado de efectividad muy bajo.
No es lo mismo aprender en épocas oscuras, en que la realidad es desconocida que aprender en épocas caóticas, donde las consecuencias son inciertas, o en épocas de cambio en que lo que hoy es cierto mañana habrá cambiado.
Aprender no es recordar, ni memorizar ni acumular contenidos. El aprendizaje es un proceso de aprender a ser más que un proceso de adquirir contenidos.
A menudo le digo a mi hija y a sus amigos que “no hay mejor aventura que la de aprender algo nuevo”. Y aunque me miran con ojos de incredulidad en realidad es lo que hacen desde que se levantan: aprender, experimentar, jugar, relacionarse. Se trata de un aprendizaje espontáneo, no estructurado que ocurre en sus actividades diarias, las cuales tienen lugar en distintos ambientes. Son los nativos digitales y practican el aprendizaje informal.
Estas nuevas generaciones nunca han vivido sin Internet. Son impacientes, sociales, visuales y kinestéticos; necesitan interactividad, “viven” en redes sociales, colaboran en equipo, poseen una mente comunitaria. Hay más: tienen valores diferentes y son consumidores de cultura y de información.
Por otro lado, las personas que se han encontrado las TIC fuera del sistema educativo, en el entorno laboral y social (inmigrantes digitales), necesitan ayuda para sumarse al tren y no quedar atrás. Aunque la adopción de las nuevas tecnologías no es una cuestión de edad sino de actitud.
Se trate de “nativos” o de “inmigrantes” digitales es necesario adaptar los sistemas de enseñanza al uso intensivo de las tecnologías. El paradigma de la “clase magistral” complementada con tecnología ya no funciona. El papel de la tecnología debe ser el de apoyar el nuevo paradigma de la enseñanza: el de ayudar a las personas a aprender por sí mismos (ayudadas por los profesores). Una enseñanza que permita a las personas sobrevivir en un mundo en constante cambio.
En la era del elearning 2.0 el aprendizaje debe ser colaborativo: uno hacia muchos, muchos a muchos. Enfocado a procesos, en la comunicación y en la interacción. Debe estar adaptado y personalizado a cada persona con grandes dosis de retroalimentación.
Un aprendizaje centrado en el usuario: El usuario es propietario del aprendizaje. Él es quien elige los temas, los materiales, los estilos de aprendizaje. Aprendizaje por inmersión: Aprender haciendo. Aprendizaje conectado, basado en conversaciones e interacción. En ocasiones se debe basar en el juego o en las simulaciones.
En Mindfactory aplicamos esta filosofía a todos nuestros desarrollos. Durante los últimos tres años hemos producido píldoras, cursos, marketing viral, simulaciones y proyectos blended elearning para empresas de diversos sectores: puertos, construcción, call centers, sanidad, banca, cementeras, alimentación, hostelería, logística ETT’s y universidades, entre otros. En todos ellos nos centramos en proporcionar una auténtica “experiencia formativa” que garantice la satisfacción del alumno, a la vez que aplicamos sistemas de evaluación rigurosos que permitan validar los conocimientos alcanzados. En otros casos gestionamos competencias y medimos el nivel de transferencia al puesto de trabajo.
Todos los proyectos han sido diseñados a medida para nuestros clientes excepto Click2prl. Se trata de una herramienta para la formación en Prevención de Riesgos Laborales (www.click2prl.es) que diseñamos, con el apoyo de la Universidad de Girona, para proporcionar una herramienta adecuada, rigurosa y que garantizase la formación de los alumnos y diera cumplimiento a lo que la Ley establece.
Como conclusión, lo más importante para mi es que, aunque no se coincida en las herramientas, todo el mundo está de acuerdo en que la educación a lo largo de la vida debe ser el motor del desarrollo social, del aumento del bienestar y del nuevo tipo de crecimiento económico.
Como decía mi abuela: más vale tarde que nunca.